martes, 7 de julio de 2009

De Ipanema, una playa y una canción

No he estado en Brasil. No conozco por ello Río de Janeiro, sus monumentos (los de piedra y los de la especie femenina) y sus playas. No he estado en Copacabana, ni tampoco en Ipanema. Cuentan, eso sí, que en torno a esta última playa de cuatro kilómetros de arena blanca, se creó en 1894 un barrio que pasa por ser uno de los más distinguidos y lujosos de Río de Janeiro. Un barrio ubicado entre Leblon, la Iagoa Rodrigo de Freitas y Arpoador. Un barrio que nacía de la congestión de Copacabana, de donde huyeron aquellos que podían permitírselo, aquellos de más alta economía.

Ipanema significa "aguas peligrosas" en tupí guaraní. Allí, en Ipanema, en el año de 1962 había un popular café-bar llamado "Veloso". No sé muy bien si desde el interior del mismo o en una terraza frente a él (aunque me inclino por pensar como más probable la segunda opción) se sentaban un músico, Antônio Carlos Jobim, y un poeta, Vinicius de Moraes. Veían pasar a diario a una joven (garota en portugués) de dieciocho años. Su nombre Helô Pinheiro (Heloísa Eneida Menezes Paes Pinto) y en su recorrido hacia la playa llamaba poderosamente la atención de los caballeros que la veían pasar.

Moraes escribiría de ella, y así lo refleja Tita Wiki que era "o paradigma do bruto carioca; a moça dourada, misto de flor e sereia, cheia de luz e de graça mas cuja a visão é também triste, pois carrega consigo, a caminho do mar, o sentimento da que passa, da beleza que não é só nossa — é um dom da vida em seu lindo e melancólico fluir e refluir constante" ("el paradigma del tipo carioca; una mujer dorada, mezcla de flor y sirena, llena de luz y de gracia pero cuya visión es también triste, pues lleva consigo, camino del mar, el sentimento de lo que pasa, la belleza que no es nuestra — es un don de la vida en su lindo y melancólico fluir y refluir constante").

A ella le escribieron una de las más bellas canciones que se han compuesto jamás, una canción que se entronca en el alma brasileña y, superando los cánones de la bossa nova, se convierte en un himno universal. Muchos la han cantado, incluso el más grande entre los grandes (Frank Sinatra), pero sin embargo y para mí, esta canción hay que oirla en brasileño. Suave, susurrado.

No he tenido la suerte de escuchar esta canción (cuyo título original iba a ser "Menina que passa") interpretada por Astrud Gilberto más que en la grabación de 1963. Pero nunca podré olvidar un momento mágico de esos que quedan marcados por una canción. Era el mes de mayo de 2000. Me encontraba en Moscú, acompañando al equipo de fútbol sala de Elpozo, que había disputado la fase final de la copa de Europa de la UEFA en esta especialidad deportiva. El campeonato ya había terminado y la última noche se presentaba tranquila, unas copas en la discoteca del hotel y de vuelta a España.

Como quiera que el avión salía a las cuatro o las cinco de la mañana, muchos decidimos no acostarnos, prefiriendo trasnochar a madrugar. Y así, cuando en la puerta del Hotel Ukrayna, una de las torres del llamado "gótico estalinista" nos recogió el autobús que había de llevarnos al aeropuerto, había, sobre todo, cansancio y ganas de descansar. Era noche cerrada y no había apenas movimiento en las calles. El autocar avanzaba en silencio, rompiendo la noche moscovita a su paso sin que el sepulcral silencio de sus ocupantes modificara en algo aquel entorno.

De repente, uno de los cuatro brasileños que militaban ese año en el club (Paulo Roberto, Nilo, Etienne y Marcelo) comienza muy suave, muy flojo, a tararear "Garota de Ipanema". Le siguen, escalonadamente sus tres compatriotas. Susurran, con esa extraordinaria musicalidad del portugués.

Vinha cansado de tudo
De tantos caminhos
Tão sem poesia
Tão sem passarinhos
Com medo da vida
Com medo de amar

Quando na tarde vazia
Tão linda no espaço
Eu vi a menina
Que vinha num passo
Cheio de balanço
Caminho do mar

Y es que cada canción precisa de un momento, de un lugar, de una historia. Y ésta es la que yo recuerdo de esta bellísima canción. A miles de kilómetros de Brasil.

Foto: Heloísa Eneida Menezes Paes Pinto (Helô Pinheiro) en una foto de los años sesenta, cuando inspiró la canción "Garota de Ipanema". Nacida en Río de Janeiro el 7 de julio de 1945, cuando se compuso la canción tenía diecisiete años. Hoy cumple sesenta y cuatro. Llegó a posar para Playboy (y viendo la foto de aquellos años, no me extraña).