martes, 26 de octubre de 2010

De personajes, cuadros y discursos

El bloggero, que es bastante condescendiente, puede entender a los mitómanos, aun no siéndolo ni por asomo. Me refiero a esos que son capaces de cualquier cosa por una foto o un autógrafo, a los que llenan sus habitaciones de posters y tienen a su ídolo siempre visible en la pantalla del ordenador. Puede que lo vea un poco infantil, pero nada fuera de lo común. Lo entiendo. Lo que yo no sé es si hay demasiada gente que idolatre a los barandas de turno, aunque me consta que hay algunos. Lo suyo es más del deporte y la televisión, sobre todo (¡ay!) de esta última.

Cuentan los libros y las pelis que hubo un tiempo, ya remoto, en que en las aulas hispanas se colgaban los retratos en blanco y negro de dos señores, uno calvo y otro con pelo. Luego, quedó sólo la del primero, y cuando cambió el state-boss, cambió también la  foto por la de un señor más joven, y ya en color. Una foto que se fue haciendo añeja, según retratado y retrato iban cumpliendo años, descoordinando la cosa. Luego, sinceramente, no tengo ni la más remota idea de si se actualizó la foto de aquel señor, si simplemente quitaron los cuadros de las aulas o si siguen allí, con su foto del año setentaycinco.

Y en esas estaba yo, por supuesto sin pensar en esto para nada, cuando el otro día, un telediario mostró una curiosa imagen: la de un aula de una comunidad autónoma de las de por ahí arriba en la que junto a la pizarra (clásica, no digital) había una foto del presidente autonómico. Que ya son ganas de poner fotos en las aulas, digo yo. Que una cosa es lo del state-boss en tiempos remotos y otra bien distinta que en estos años donde tanto presumimos de modernos y avanzados, lo primero que haga alguno cuando llega a un puesto político con un contrato de cuatro años sea poner su foto en todas las aulas. No sé, no lo veo como muy lógico. Ni barato.

A mí no me pilló lo de la foto del señor calvo que decía antes, el general superlativo que lo denominaban. Cuando se mudó a Cuelgamuros yo iba a tercero de EGB, pero juro que no recuerdo que ni en ese, ni en cursos anteriores, hubiera fotos suyas en el colegio. Eso sí, cuando murió todas las aulas se decoraron con dos cuadros (menuda pasta en cristales y marcos, estoy pensando): el del testamento del saliente y el del primer discurso del entrante. De esos me acuerdo con gran nitidez, aunque no sé muy bien cuanto tiempo estuvieron puestos, porque de estos sí estoy por asegurar que ya no quedan. Y eso que me parece mucho más interesante y adoctrinador poner palabras que fotos. Incluso creo que, si no nos los aprendimos, al menos los leímos más de una vez, porque me suenan un montón.

El primero, en tono pergamino y con una banda negra en la parte superior, contenía la foto del general superlativo, ya mayor, pero aún en vida, y su llamado testamento político. El otro, de idéntico tono y con banda grana, llevaba la foto de un rey que en lugar de corona y manto de armiño vestía de verde. Era como más normal, menos literario.

Hace un siglo que no piso un aula. Así que no sé si ahora tienen fotos del Rey, de Rodríguez, de presidentes autonómicos o del señor Gabilondo (el otro). Pero me da a mí que en el fondo da igual, y que ya pueden poner las fotos que quieran que los zagales de ahora son mitómanos, sí, pero de otro tipo de personajes. Y sobre todo, y es lo malo, a lo que aspiran no es a que coloquen sus fotos en ningún lado, sino a que las publiquen, previo pago de su importe, y por méritos de la mitad inferior de su cuerpo, no de la superior. En fin...

Foto: Me ha costado, pero al final he dado con una imagen de uno de los cuadros que mencionaba. Del otro no la he visto, ésta es del "Último Mensaje de Francisco Franco" y la he encontrado en www.todocoleccion.net

1 comentarios:

sushi de anguila dijo...

Raaarrrrrrrrhhhh..... MAGNÍFICA Y NECESARIA APORTACIÓN EN ESTOS 'REVIVALS' NOSTÁLGICOS QUE PROTAGONIZAN NUESTRAS ÚLTIMAS ENTRADAS....