Puede que sea verdad que los aficionados al fútbol somos unos tipos un poco raros. Y ni os cuento si hablamos de los que ya sumamos más de diez mundiales disputados desde que tuvieron a bien nacernos, que es una manera un poco futbolera de restar años a un calendario que ha pasado de cuarenta muescas. Porque entre los jóvenes parece lógico que la peña se ponga la camiseta de su equipo, que abracen su bufanda y, con ésta al cuello o atada en una muñeca, se dispongan a vibrar con los sabores y sinsabores de su equipo.
Luego, cuando uno ya tiene edad de disfrutar viendo a su hijo de semejante guisa, compartiendo pasión y colores, el sentimiento se vuelve sereno. Ojo, no porque no te emociones y grites de pasión o de rabia durante un partido, sino porque tu memoria te puede traer en un momento un recuerdo, una curiosa sensación de dejavú (o como leches se escriba). Porque la experiencia te lleva al sosiego, dicen, porque tienes cicatrices en el espíritu de momentos de gloria y dolor, que ya sabemos que el fútbol es así de épico y maximalista.
Acumulamos recuerdos de victorias y derrotas, aunque si me permitís, los del Atleti somos únicos para eso de ensalzar al equipo en lo bueno y lo malo. Que ya lo cantó Sabina en el Himno del Centenario ("qué manera de palmar, qué manera de vencer") definiendo perfectamente esa montaña rusa que es el sentimiento colchonero. Hay una pasta especial, la que te hace amar tus colores por encima de todo, de dirigentes, de jugadores, de resultados... Pero que evidentemente se alegra más en las victorias y que sabe elogiar bien a quienes "se dejan la piel en el campo".
Y hay partidos. No me digáis que, los que sois aficionados al fútbol, no recordáis algún partido por encima de todos. Partidos que te emocionan, que te llegan, que se hacen hueco en la memoria. Pero, volviendo a lo de la edad, por mucho que te lleguen los recientes, por más que éstos sean lo más de lo más (la final del último Mundial y la última Eurocopa, las dos finales de este año), creo que todos coincidiremos en que aquellos recuerdos que se forjaron en tu adolescencia se quedan grabados si cabe con más fuerza.
Y por encima de todos los partidos de mi Atleti que uno es capaz de recordar, de las finales de Copa ganadas y perdidas (alguna de las cuales tuve la suerte de ver en el campo), del doblete del 96, de la final -perdida- de la Recopa del 86 o de la final -ganada- de la UEFA 2010 o de la Supercopa de este mismo año, el bloggero recuerda un partido especialmente.
Se disputó un 6 de noviembre de 1983, y era la décima jornada de la temporada 1983/84 de una Liga que aún no era "de fútbol profesional", aunque sí que lo eran -y bien- los tipos que la jugaban. Los atléticos de la diáspora aún no teníamos digitalplús para vernos todos los partidos, así que hubo que conformarse con la radio, con el Carrusel Deportivo que en aquellos tiempos presentaba José Joaquín Brotons, acompañado por Joaquín Prat.
En el 1602 de Onda Media de Radio Cartagena, en un radiocassette de color marrón claro, el bloggero, que entonces estaba estrenando sus flamantes dieciséis, escuchaba que la lluvia había caído todo el día sobre el Calderón, dejando el campo prácticamente embarrado. El partido, antes de la era de los horarios raros se jugaba, como Dios manda, el domingo a las cinco de la tarde, y era también noticia que UGT y CC.OO. habían convocado huelga del personal fijo discontinuo, con lo que había dudas sobre si acudirían o no a sus puestos los encargados de taquillas y puertas del estadio.
Vicente Calderón, en su segunda etapa al frente del Atleti había "devuelto" el banquillo a nuestro Luis Aragonés. Esa tarde, el rival era el Betis, y Luis sacó de principio a Mejías, Ruiz, Arteche, Balbino, Quique, Votava, Julio Prieto, Landáburu, Pedraza, Hugo Sánchez y Marina. Luego saldrían Víctor por Julio Prieto y Cabrera por Pedraza.
Como digo, a las cinco Merino González señalaba el comienzo del partido. A los diecisiete minutos, Juan Carlos Pedraza marcaba el primero para el Atleti, pero muy poco después (26' y 31') dos goles verdiblancos (Paco y Rincón) le daban la vuelta al marcador. Y para colmo, contaban, a Hugo Sánchez le habían hecho un penalty con el 1-0 y Merino, fiel a la escuela arbitral antiatlética, mirando para otro lado. La gente estaba encendida, el recuerdo de la Liga que nos robaron en la etapa Cabeza volvía a aflorar y el césped impracticable no ayudaba a pensar en nada bueno.
Para colmo, al principio del segundo tiempo Parra ponía el 1-3 (min.50) y aquello se tornaba negro-negrísimo. Cardeñosa dominaba el centro del campo para los de Heliópolis. Pero en el 54 el alemán Miroslav Votava, que había fichado el año anterior procedente del Borussia de Dortmund, recortaba distancias: 2-3.
Entonces surgió él. Minuto 85 y gol de Juan Carlos Arteche, un central cántabro, como Calderón, todo pundonor, que llevaba ya cinco años en el club. Y empujando bajo la lluvia. Minuto 90, córner a favor del Atleti, Arteche va al remate y marca el gol de la victoria. Marca con coraje, con rabia, rompiéndose el menisco al tiempo que le daba los dos puntos (entonces todavía dos) a su equipo, que salía líder del Calderón. Lloraba -escriben- de dolor y de alegría mientras lo retiraban empapado en camilla, celebrando aún el gol. Locura desbordada en la grada, victoria épica para el Atleti que recuerdo, como si fuera ayer celebrar como un loco en Cartagena, en mi habitación, ante la atónita mirada de mi hermano Nacho, que tenía cinco años y no sé muy bien si por aquello -por el susto de mis gritos-, acabó haciéndose del Betis.
Un partido que permanece desde entonces en mi memoria de forma imborrable. Y que ayer volvía a ser actualidad cuando el puñetero cáncer se llevaba al héroe de aquella tarde, Juan Carlos Arteche, a los 53 años. Jodido y asqueroso mundo en el que todavía no hemos sido capaces de encontrar una cura a esta enfermedad.
Pero queda el recuerdo. Y menudo refuerzo tienen desde ayer tarde los veteranos del Atleti allá arriba. Y seguro que llega a tiempo de que lo pongan de titular. Fijo. Once temporadas. 421 partidos oficiales. 4 veces internacional. 28 goles con el Atleti, dos de ellos un domingo de noviembre del 83. Aquel domingo.
Descanse en paz Juan Carlos Arteche.
Foto: Juan Carlos Arteche (EFE en laopiniondemurcia.es)

1 comentarios:
Tienes razón, por muchos buenos jugadores que existan ahora, por muy buen fútbol que se juegue, por mucho tiki taka... tú serás de los arteche, leal, ruben cano y yo de los juanito, santillana, camacho.
Y no creo que sea por el rollo de la furia, pundonor, etc... creo que es porque ellos nos hicieron aficionados al fútbol e hinchas de nuestros equipos.
PD: Contaba ayer Pedraza a José Ramón de la Morena que hace unos años estaban en la puerta del hotel Arteche, él y algún otro jugador y se acercó un chaval a Arteche pidiéndole una entrada, ¿A qué altura quieres que te la haga? contestó el tío.
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