No os dejéis engañar. Si buscáis en una enciclopedia o le preguntáis a Tita Wiki váis a leer que el Romanticismo nació a finales del XVIII. Ni de coña. Ni siquiera cuando todo aquello del amor cortés, de lo bucólico pastoril y tal. No, para nada. Fue mucho, pero que mucho antes.
Y no es por quitarle mérito a Johann Wolfgang von Goethe, que el hombre escribía de cine. Ni a los inmensos Alejandros Dumas, padre e hijo, o a su paisano Víctor Hugo. O igualmente a los románticos británicos, como George Gordon Byron, sexto Barón de Byron (y más conocido como Lord idem) o Sir Walter Scott. O a los españoles, con una pléyade de inmensos escritores como Mariano José de Larra, José de Espronceda, José Zorrilla, Rosalía de Castro o Gustavo Adolfo Bécquer, por citar tan solo a unos cuantos.
Que sí, que los grandes del Romanticismo eran geniales, y el amor y el desamor de sus obras lo más de lo más, pero no. Como tampoco Bocaccio o Chaucer, por más que éstos además le dieran a la cosa un poco más de picante. Pero es que el primer romántico fue, sin duda alguna, a decir del bloggero, un tipo que nació en Grecia (en Atenas por ser más propio) en el 427 a.C., que se llamó Aristocles y al que todo el mundo llama por su seudónimo: Platón.
A Platón lo conocéis todos, supongo. Antes al menos salía en Selectividad, y lo estudiábamos en COU. Pero lo conocemos como filósofo (reconozco que mi favorito) y pocos -porque confesad que la mayoría no ha leído de él otros textos que los que nos daban en clase- saben que definir a este tipo sólo como filósofo es quedarse corto, muy corto.
Pero no me voy a enrollar a contaros cosas de su biografía, que para eso están internet y unos cuantos libros, sino que lo que hoy voy a contaros es el porqué de considerar a Platón como el primero de los románticos.
Como sabéis, su forma más usual de escribir eran los diálogos. En ellos distintos personajes discutían sobre lo divino y lo humano. Interesante sólo en el planteamiento. Pues bien, en el año 380 a.C., año que me chiva Tita Wiki que los romanos llamaron el "Año del Tribunado de Poplícola, Poplícola, Maluginense, Lanato, Petico, Mamertino, Fidenas, Craso y Mugilano". El año en que el Egipto faraónico pasaba de la XXIX a la XXX Dinastía tras derrocar Nectanebo I a Neferites II, el año en que Cleombroto I sucedería como rey de Esparta a su hermano Agesipolis I, en el que nacían el que sería último rey persa aqueménida Darío III, el historiador Éforo de Cime, el mercenario Memnón de Rodas y el marino Piteas y fallecía un sofista llamado Gorgias, griegos todos ellos. Ese año Platón escribía uno de sus diálogos, al que llamó Συμπόσιον, Sympósion. Aquí lo conocemos como El Banquete.
Pues bien, en esta obra se cuenta lo que sucedería en el banquete que celebró Agatón para celebrar su victoria en las fiestas Leneas del 416 a.C. Dice Tita Wiki que "Tras la comida Erixímaco propone pasar el tiempo en mutuos discursos y a debatir un tema que Fedro ha tenido en mente. Erixímaco pide que cada uno de los invitados improvise un elogio a Eros pues, según comentarios de Fedro, siendo éste dios uno de los más importantes, rara vez es encomiado como mereciera."
Y así sucede. Y en el debate intervienen Fedro, Pausanias, Aristófanes, Agatón, Sócrates y por último Alcibíades. Cada uno da su punto de vista, aunque la que nos interesa es la intervención de Aristófanes. Platón pone en su boca una interesante teoría.
Cuenta Aristófanes que al principio de los tiempos, la Tierra estaba habitada por unos seres dotados de dos caras, de cuatro brazos y cuatro piernas cada uno. Eran unas criaturas esféricas que daban vueltas y vueltas como los payasos. Pero fueron castigadas por Zeus cuando estas criaturas quisieron escalar a los cielos (¡anda, como en la historia de la torre de Babel!). El dios de dioses lanzó sus rayos y los dividió en dos mitades. Estas criaturas eran de tres sexos: masculino, femenino y andrógino (que reunía los otros dos).
Por eso, explicaban Platón/Aristófanes, los seres humanos no están plenos a menos que se unan con otra persona, porque necesitan encontrar a su otra mitad (su media naranja, que dirían otros) para volver a su naturaleza primaria. Y de ahí su búsqueda del otro ser que los complete. No me digáis que no suena bonito y romántico. Que no tendría lógica que los filósofos griegos que lo explicaban todo no lo hicieran con el amor. Ni que lo hicieran con una historia menos currada que ésta. ¿A que no?
Eso sí. Hoy no me resisto a terminar sin antes plantearos un problema de lógica, filosofía y religión, vamos, un debate al uso de los griegos. Si aceptamos que Dios existe y es todopoderoso, ¿podría Dios crear una piedra tan grande como para que Él mismo no pudiera moverla? Hala, a pensar.
Fotowiki: Platón, como no.

2 comentarios:
Fabuloso!!!!!!!!!!!!!!!!
Y qué grande era Nectanebo I!!!
San Anselmo, por exceso, diría que que sí, que Dios puede hacer lo imposible.
Pero yo digo que no, que Dios no puede hacer lo imposible.
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