martes, 16 de noviembre de 2010

Donde se escribe de los malos



Dicen algunos que la maldad campa últimamente a sus anchas por el mundo. Algo así como si el ángel caído se hubiera recuperado de sus heridas en plan más revoltoso de lo habitual. Incluso algunos(as) le ponen nombre y apellidos, que yo conozco a una que dice que el baranda Rodríguez es la personificación del Mal, como si fuera el hijo de Rosemary y sus jefes de campaña fueran Ira Levin y Roman Polanski. Y no un malo circunstancial, ni malo por ignorancia, sino malo-malísimo, algo así como Darth Vader, pero sin necesidad de dos trilogías. Y hombre, no sé, creo que tampoco es eso, pero lo cierto es que los malos están de moda, y no los canallas esos que -dicen- atraían a las féminas de hace unas décadas, sino los malos malísimos, reales o ficticios.

Con los reales la cosa resulta más controvertida, porque hay opiniones para todos los gustos. Antes del malvado Eyebrowman, algunos veían de lo más perverso a George Walker Bush, mientras éste señalaba con el dedo acusador a los malísimos Usāma bin Muhammad bin `Awad bin Lādin y Ṣaddām Ḥusayn Abd al-Maŷīd al-Tikrītī. Aquí, en las comunidades asociadas (y mal avenidas) algunos le tomaron tremenda manía al anterior baranda y ahora parece que el que está de moda para criticar es el sucesor en vida del baranda Rodríguez, el todopoderoso Pérez. Bueno, a éste o al tal Mourinho, que parece que disfruta con ello un poco a la manera de uno que era francés y no portugués y era conocido como Justine.

Pero es que hablar de los malutos vivos es un poco pesado, y al final da lugar a controversias, a meterse el dedo en el ojo los unos a los otros acabando más peleados que Ibrahimović y Guardiola. No, decididamente es más divertido hablar de las perversas creaciones de ficción, de los malos de la Literatura y el Cine. Y hay unos cuantos, aunque limite el tema a los malos-malos, excluyendo a los personajes de terror y a los pirados como Norman Bates o Jack Torrance.

Firmando como firmo, por supuesto que el primero de ellos debe ser el Gobernador de Maracaibo, el traidor flamenco Wan Guld. Y luego, sin orden ni concierto, me vienen a la mente el Profesor James Moriarty, el Cardenal Richelieu (real como la vida misma y malo malísimo literario por obra y gracia de Alejandro Dumas), a Mister Hyde, al shakespeariano Yago, al "miserable" inspector Javert, a Long John Silver y a Danglars, Fernand y Villefort...

En el cine, y junto al mencionado otro yo de Anakin Skywalker, hay quien considera mala entre las malas a la Marquesa de Merteuil ('Las Amistades Peligrosas'), si bien yo opino que no le llega ni a la suela de los zapatos (tacones) a Cruella de Vil, eficaz facedora de abrigos de piel. Tenemos a Sauron, el Señor Oscuro, y a Voldemort, el que no debe ser nombrado, según nos paseemos por Mordor o por Hogwarts. Y a Lex Luthor en Metrópolis, al Joker en Gotham y al Capitán Garfio en el país de Nunca Jamás.

Encontramos a Gargamel luchando contra unas cosas azules y al Doctor Infierno, acompañado por su secuaz el Barón Ashler. A Fumanchú y al Doctor No. Al Duende Verde, a Angela Channing, J.R. Ewing y Alexis Carrington. A Chucky, Hannibal Lecter, la Bruja del Oeste, la lagarta Diana y la madrastra de Blancanieves (que no tenía derecho ni a tener nombre). Que mira que dan de sí los dibujos animados, sea con el Emperador Zurg, Zoltar o el simpático Wile E. Coyote.

Sin embargo, creo que cualquier posible lector que se aventure entre estas líneas y tenga la edad del bloggero considerará, como yo, que los malos más malos del mundo mundial fueron dos hermanos, "nacidos" en 1973, vestidos de negro y apellidados Malasombra. Porque mira que eran malos, "malos de verdad". Los creó un argentino llamado Óscar Banegas, y se incorporaron a una serie que por aquel entonces llevaba siete años ya en la pequeña pantalla, 'Los Chiripitifláuticos'.

Los Hermanos Malasombra fueron encarnados por Luis González Páramo y Carlos Meneguini y todos recordamos, creo aquella canción:

"Somos malos Malasombra / somos malos de verdad / somos como una espina / que sólo sabe pinchar / y más malos que la quina. / Valentina una sabihonda / es un pelma el Capitán / Al chalado del Tío Aquiles / no podemos aguantar. / ESTRIBILLO / Los Hermanos Malasombra / no salimos a pasear / No jugamos con los gatos / ni nos gusta dibujar. / Nos encanta dar vacunas / con agujas de pinchar / Que te duela la tripita / y las muelas mucho más. / ESTRIBILLO."

Y hoy, en vez de poner una foto, pongo un video. Y luego me comentáis vuestra visión de los malos.

6 comentarios:

sushi de anguila dijo...

Mis malos, malísimos, aparte del profesor Moriarty, Fu Manchú y el Coronel Olrik, siempre serán los hermanos Dalton, por orden de mayor a menor edad y de menor a mayor estatura: Joe, William, Jack y el delicioso Averell...

Para mí, los Malasombra, Ratapopoulos o Don Cicuta y sus acólitos son como esos tíos abuelos tan cascarrabias como entrañables que todos tenemos en la familia...

Magnífica y admirable su lista de villanos de ficción, por otra parte... lamentablemente, la descarnada vida real hace que se quede en un mero chiste...

Ventimiglia dijo...

Totalmente de acuerdo, señor pensador. Y ahora que menciona usted a la némesis de Blake y Mortimer, me trae usted a la mente al Comandante Saito, aunque éste tuviera menor grado militar.

sushi de anguila dijo...

Ese sublime Sessue Hayakawa... el tío con bigote que da más miedo después de Stalin y su primo Adolfo...

Ventimiglia dijo...

Y una pregunta ¿era realmente mala la señora Danvers?

sushi de anguila dijo...

Un poco 'omelette' para con su bella (primera) señora, I presume....

Wunderkammer dijo...

A mí de pequeña me daban escalofríos la señorita Rottenmeier y la directora del internado de Jane Eyre... no sé yo si tenía que ver eso de ir a un colegio de monjas, que la que tenía yo por profe a los 4 años le tenía un pavor...