En 1886, reinando la muy nombrada Queen Victoria (con la que cada vez estoy más convencido de que me hubiera llevado fatal), un escocés de pésima salud que respondía al nombre de Robert Louis Stevenson publicaba en guayominí una genialidad llamada 'Strange Case of Dr Jekyll and Mr Hyde'. Aunque los "listos" habituales afirman que esta novela es casi un tratado de psicopatología, y ponen a caer de un burro al tontarras del Doctor Henry Jekyll, lo cierto y verdad es que, en mi modesta opinión, el que no tenga un Edward Hyde en su interior que tire la primera piedra.
Eso sí, a base de aparentar hemos forjado una sociedad sin Mr. Hyde, cuando a veces hace falta. Mucha falta, sobre todo como colectivo. Hemos hecho de la hipocresía bandera. Unos cuantos opinadores a sueldo nos dicen lo que está bien o mal, y la peña, dócil y obediente, responde amén. Vivimos en una especie de buenismo absolutamente hipócrita, por aquello de que una cosa es lo que decimos y otra lo que de verdad pensamos. Que ya sabemos que nadie es racista, pero no aceptaría que su hija se quiera casar con un moro, y que nadie ve la rifiuti de Vasile sino los documentales de La 2.
Eso sí, a base de aparentar hemos forjado una sociedad sin Mr. Hyde, cuando a veces hace falta. Mucha falta, sobre todo como colectivo. Hemos hecho de la hipocresía bandera. Unos cuantos opinadores a sueldo nos dicen lo que está bien o mal, y la peña, dócil y obediente, responde amén. Vivimos en una especie de buenismo absolutamente hipócrita, por aquello de que una cosa es lo que decimos y otra lo que de verdad pensamos. Que ya sabemos que nadie es racista, pero no aceptaría que su hija se quiera casar con un moro, y que nadie ve la rifiuti de Vasile sino los documentales de La 2.
No queremos guerras, y por eso mandamos a los soldados a "misiones de paz" donde los fríen a tiros mientras ellos se defienden como pueden con vehículos de atrezzo y con órdenes de no disparar. Pero no, no están en la guerra. Luchamos contra los piratas y los secuestradores internacionales conjugando oscurantismo informativo y pago de rescates, pero por supuesto sin uso de la fuerza, que ya se sabe que somos el hazmerreir del mundo. Eso sí, luego nos jode que Gadaffi masacre a los suyos, sabiendo como sabe que lo único que le va a decir la comunidad internacional (cuando dentro de quince o veinte años adopte una resolución) es algo así como "nene, no sea malo".
Hay una crisis espantosa, pero por favor, que a mí no me toquen las subvenciones. Que le recorten a otro, como si hubiera alguno que se libre cuando no hay dinero para nadie. Que no me imagino yo que nadie que tenga necesidad se compre un coche y conserve el anterior, para seguir pagando lo que consume, por aquello de que dos mejor que uno. Pero podría poner -y no voy a hacerlo- unos cuantos ejemplos en los que queremos que los gobiernos hagan de todo, como si luego no lo tuviéramos que mantener. Pero que no me recorten.
Ahora, en plena vorágine tremendista y aprovechando que la peña está sobrecogida aún por la burrada de terremoto y posterior tsunami en Japón y las trágicas consecuencias que está teniendo en una central nuclear (que por cierto ha resistido más de lo que nadie en su sano juicio puede pensar que resista ninguna), los demagogos habituales ya están echando el carro por el pedregal, llevándonos a debatir sobre cosas superficiales (en mi opinión el debate sobre la energía nuclear lo es) en lugar de profundizar en el problema. Como siempre, tratamos los síntomas, no el origen de las enfermedades.
Y es que no es políticamente correcto. Pero mira por donde hoy me ha dado la real gana de soltarlo. Que aquí, lo que pasa, es que sobra un mogollón y medio de plantilla. Que la Tierra está hecha para tener la mitad de parásitos humanos de los que tiene, y si no empezamos a cortarnos la colita, vamos de culo. Ni calentamiento global ni leches. Ni nucleares ni eólicas. Ni petroleo ni carbón. Que sobramos. Y que si somos tantos tendremos que tener energía nuclear y comer mierda transgénica. Y agotar los recursos naturales, y extinguir especies y toda la retahíla. Y no seré yo quien lo critique. Es lo que hay. Soy un pragmático.
O reducimos la población a la mitad, o vamos de culo. Más.
Fotowiki: Antístenes, primer cínico.

1 comentarios:
Genial!! El tener doble cara esta mas de moda que nunca, lo que se lleva es lo políticamente correcto, o a quien se le va ocurrir decir en estos días que esta a favor de la energía nuclear, es limpia, es segura y ademas es barata y es la única que nos podemos permitir sin depender de nadie, pues todavía estoy esperando que alguien la ratifique. Estamos rodeados de hipócritas pero es lo que nos toca.
Enhorabuena por tu entrada...
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