viernes, 24 de febrero de 2012

Donde se da cuenta de una Región con 26 Ministros (y 3)

Bueno, pues ya he mencionado a unos cuantos, que fueron ministros con cuatro reyes, una reina y una regente. Y sumamos diecisiete. Así que como prometí veintiséis y sigo sabiendo hacer cuentas, toca escribir de los nueve restantes. Comencemos.

A los cuatro primeros los encontraremos en la relación de ministros de la Segunda República Española, que no fueron pocos. Por orden, el primero de ellos fue Juan José Rocha García (Cartagena, 1877), que ocupó las carteras de Guerra, Marina, Estado e Instrucción Pública y Bellas Artes entre 1933 y 1935. Algún cargo diplomático, algún cargo político menor... Dicen sus detractores que su único mérito era ser amigo de Alejandro Lerroux.

Mariano Ruiz-Funes García (Murcia, 1889), politico de apellidos de lo más sonoro en North Cartagena, fue Ministro de Agricultura durante un montón de tiempo (de febrero a septiembre del 36). ¿Que siete meses son poco tiempo? Bueno, teniendo en cuenta que durante el tiempo en que Ruiz-Funes fue Ministro de Agricultura hubo en España tres presidentes de la República (Alcalá-Zamora, Martínez Barrio y Azaña) y cuatro presidentes del Gobierno (Azaña, Barcia, Casares Quiroga y Giral) y que además hubo un gobierno que duró menos de un día (el de Martínez Barrio nada más estallar la Guerra Civil, en el que no estaba Ruiz-Funes) podemos decir que el murciano fue un ejemplo de estabilidad política al frente de un ministerio. En septiembre volvió a ser nombrado Ministro, en esta ocasión de Justicia, siendo Presidente del Gobierno Largo Caballero. Dos meses tan solo. Tras la Guerra, exiliado en México, donde murió, fue Catedrático de Criminología.

Según la cosa va escorando a babor, encontramos en ese mismo año de 1936 a un comunista murciano, Jesús Hernández Tomás (Murcia, 1907), aunque criado en Vizcaya, eso sí. Fue Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes y de Sanidad. Formado en la Unión Soviética, aquel fue su destino tras acabar la Guerra Civil. Enfrentado a la Pasionaria primero (fue candidato a Secretario General del PCE, pero ganó Dolores Ibárruri) y a Stalin después, se posicionó junto a Tito, y acabó viviendo en México como asesor yugoslavo.

El último de los de la República, del que juro que no había oído hablar nunca, nació en Bullas en 1900, se llamó Juan López Sánchez y fue Ministro de Comercio, además de anarquista lo que es una cierta contradicción ¿no? Tras exiliarse por Francia, Inglaterra y México acabó retornando a España en 1967, sin que le pasara nada, y colaborando con el sindicalismo vertical, motivo por el que me imagino que su memoria no habrá sido muy reivindicada por sus correligionarios y por lo que no tenía ni idea de su existencia.

Y terminada la lista republicana, toca la del siguiente régimen (no confundir con dieta).

Antes de que algún general superlativizara su rango, ya hubo uno, y además de jefe. Porque cuando se produjo el Alzamiento Militar del 36 se nombró una "Junta de Defensa Nacional", cuyo Presidente era un militar nacido en Cartagena un añico antes del Cantón (1872): Miguel Cabanellas Ferrer. Vale, no es un ministro, pero como si lo fuera ¿no? Por ejemplo, este veterano de la Guerra de Cuba firmó durante su mandato el decreto que restituía la bandera rojigualda como bandera de España.

Los otros dos -también cartageneros- fueron ya ministros con el general superlativo. Me refiero a Ramón Serrano Súñer (n.1901) que fue Ministro del Interior, de la Gobernación y de Asuntos Exteriores y a Juan Luis Beigbeder Atienza (1888) que desempeñó esta última cartera antes que el supercuñado. De ambos ya comenté su biografía en una entrada del blog en julio de 2010, como también lo hice con los dos últimos ministros que han nacido en esta tierra, "obviamente" también cartageneros.

Y es que si la mitad de los ministros nacidos en esta comunidad autónoma han sido cartageneros, además lo han sido todos los que han ostentado (detentado en algún caso, dirían algunos) una cartera ministerial.

Con Juan Carlos I ha habido dos, ambos en gobiernos de José María Aznar: el flamante embajador en yunaitedquindon, Federico Trillo-Figueroa Martínez-Conde, y su paisano Eduardo Zaplana Hernández-Soro. El primero de ellos fue, además de Ministro de Defensa, Presidente del Congreso, y el segundo, además de Ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, Presidente de la Comunidad Valenciana.

O sea, que el total, como dije, 26. Trece cartageneros, ocho murcianos, dos de Mula, uno de Totana, otro de  Yecla  y otro de Bullas. Curiosamente ningún lorquino. Ha habido Presidentes del Consejo (cierto que en ambos casos en tiempos de guerra). Y utilizando las denominaciones actuales, ministros de Asuntos Exteriores, Justicia, Interior, Defensa, Hacienda, Educación, Fomento, Agricultura, Sanidad, Comercio y de una no existente cartera de Ultramar. O sea, que hemos tocado todos los palos.

Eso sí, como dije, a pocos se le recuerda. Calles pocas, colegios menos. Anda que si fuéramos de otro lado... Que ya sé yo que no es procedente nominar a Serrano Súñer o Beigbeder, que los del General superlativo están proscritos. Y que al Sr. Embajador en guayominí o a Zaplana no les toca en vida, pero el resto... Joé, que ni gobernando la izquierda poliédrica llegaron a acordarse de los de la IIR, anda que...

Me llegan mensajes, como los de José Emilio Rubio o Juan Ignacio Ferrández (mil gracias a ambos) que me dicen dónde hay una calle dedicada a alguno de ellos, o donde la hubo. Cierto es que algunos tuvieron un día un reconocimiento hoy olvidado, quizá incluso con razón. Otros ni eso. Y no sé si es bueno o malo, pero teniendo en cuenta los nombres -absurdos nombres en más de un caso- que se les han puesto por aquí a calles, colegios, institutos y centros culturales, ya podían acordarse de alguno de los 26.

Foto: Hace un año, la Universidad de Murcia hizo público que se hacía cargo de la custodia del importante legado documental de Mariano Ruiz-Funes.