martes, 28 de febrero de 2012

De esos premios del cine

Vale. Es muy posible que el bloggero sea un adicto a la Historia, y que lo interprete todo según un prisma erróneo, marcado siempre por el de dónde venimos, cómo hemos llegado hasta aquí y quiénes han sido los que lo han protagonizado. Y a lo mejor es por eso, pero echo de menos la Historia (con mayúsculas) en esto de los premios del cine.

Alguno pensará que se me ha ido la pinza del todo, que este año la Academia del Tito Óscar ha premiado a una peli muda y en blanco y negro, algo que algunos han llamado un "sincero homenaje" a la Historia del Cine. Pues no, no me vale. Vamos, que no voy por ahí. 

Uno, cuando se pone a ver los Premios de la Academia, en su versión iuesei (de la española hablo luego), no puede olvidar que en realidad son los premios que otorga la industria del cine. Y la industria es, ante todo, presente. Por eso es muy difícil ver en la alfombra roja o en los asientos del Teatro Kodak (o como se llame ahora que la compañía fotera ha entrado en concurso de acreedores) a los que no están de promoción, a los que no son "rabioso" presente.

Son, y eso lo olvida mucha gente, premios para vender más entradas, para dar glamour al cine, para que los productores puedan seguir haciendo películas. Interesa el presente, aunque se tenga un respeto por el pasado, que lo tienen, aunque éste -el pasado- no sea el protagonista, sino el actor de reparto de la ceremonia. Claro que los americanos al menos tienen productores e industria cinematográfica. Tienen pasado y presente.

Si nos venimos a este lado del Atlántico, aquí no hay de eso. Aquí hay un montón de gente que vive de hacer películas -lo que me parece bien-, pero sin que exista una verdadera inversión, un riesgo, sino más bien una especie de empresa pseudoestatal, que precisa de la subvención para seguir contándonos manidas historias en la mayor parte de los casos. Que parece que los del cine son todos de la Tri de hace unas décadas, cuando todo el mundo vivía o aspiraba hacerlo de la olla grande.

El otro día, cuando después de un montón de años sin asomarme me puse a ver los Goya (¡ya no le sale una cinta cinematográfica de la cabeza a Don Francisco!), tuve la sensación -una vez más- de que el cine español debió nacer allá por mediados de los ochenta. Antes no hubo nada, ni nadie.

Lo que -en mi opinión- debía ser una fiesta del cine, con un patio de butacas en el que nunca faltaran los actores y las actrices, los directores y los técnicos que lo hicieron posible, ha olvidado a quienes estuvieron antes que ellos. Quizá porque desprecian aquel cine. Quizá porque aquellos no militan en el bando totalitario del actual panorama cinematográfico. Quizá por falta de cultura. Quién sabe.

A mí me gustaría una ceremonia en la que te sorprendiera y alegrara ver el rostro de alguien que hace años que no ves, pero que fue protagonista o secundario del cine que hubo. Porque lo hubo. Una gala en la que una gran familia se reuniera una vez al año y premiara a quien en los últimos meses ha hecho posible que el cine avance, siga vivo, siga ilusionando y emocionando a la gente. Una gala en que los rostros del presentador, los que entregan los premios y los que los reciben sean gente del cine, y no cómicos del stalinismo cinematográfico vigente.

Una gala que no tiene por qué imitar a la de los americanos -que también precisan una evolución, por cierto-, y que sea más de cine. En fn, lo dicho, que el bloggero es un bicho raro.

Fotowiki:  En este mundo, después de Platón ha habido dos academias: la de la Lengua Española y la de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de las Colonias Escindidas y el Lejano Oeste. A la vista de cómo se lo montan últimamente las dos, me quedo decididamente con la que fundó el mencionado Aristocles, más conocido como Πλάτων, en el 388 a.C. Gracias Rafael Sanzio por mostrárnosla.

viernes, 24 de febrero de 2012

Donde se da cuenta de una Región con 26 Ministros (y 3)

Bueno, pues ya he mencionado a unos cuantos, que fueron ministros con cuatro reyes, una reina y una regente. Y sumamos diecisiete. Así que como prometí veintiséis y sigo sabiendo hacer cuentas, toca escribir de los nueve restantes. Comencemos.

A los cuatro primeros los encontraremos en la relación de ministros de la Segunda República Española, que no fueron pocos. Por orden, el primero de ellos fue Juan José Rocha García (Cartagena, 1877), que ocupó las carteras de Guerra, Marina, Estado e Instrucción Pública y Bellas Artes entre 1933 y 1935. Algún cargo diplomático, algún cargo político menor... Dicen sus detractores que su único mérito era ser amigo de Alejandro Lerroux.

Mariano Ruiz-Funes García (Murcia, 1889), politico de apellidos de lo más sonoro en North Cartagena, fue Ministro de Agricultura durante un montón de tiempo (de febrero a septiembre del 36). ¿Que siete meses son poco tiempo? Bueno, teniendo en cuenta que durante el tiempo en que Ruiz-Funes fue Ministro de Agricultura hubo en España tres presidentes de la República (Alcalá-Zamora, Martínez Barrio y Azaña) y cuatro presidentes del Gobierno (Azaña, Barcia, Casares Quiroga y Giral) y que además hubo un gobierno que duró menos de un día (el de Martínez Barrio nada más estallar la Guerra Civil, en el que no estaba Ruiz-Funes) podemos decir que el murciano fue un ejemplo de estabilidad política al frente de un ministerio. En septiembre volvió a ser nombrado Ministro, en esta ocasión de Justicia, siendo Presidente del Gobierno Largo Caballero. Dos meses tan solo. Tras la Guerra, exiliado en México, donde murió, fue Catedrático de Criminología.

Según la cosa va escorando a babor, encontramos en ese mismo año de 1936 a un comunista murciano, Jesús Hernández Tomás (Murcia, 1907), aunque criado en Vizcaya, eso sí. Fue Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes y de Sanidad. Formado en la Unión Soviética, aquel fue su destino tras acabar la Guerra Civil. Enfrentado a la Pasionaria primero (fue candidato a Secretario General del PCE, pero ganó Dolores Ibárruri) y a Stalin después, se posicionó junto a Tito, y acabó viviendo en México como asesor yugoslavo.

El último de los de la República, del que juro que no había oído hablar nunca, nació en Bullas en 1900, se llamó Juan López Sánchez y fue Ministro de Comercio, además de anarquista lo que es una cierta contradicción ¿no? Tras exiliarse por Francia, Inglaterra y México acabó retornando a España en 1967, sin que le pasara nada, y colaborando con el sindicalismo vertical, motivo por el que me imagino que su memoria no habrá sido muy reivindicada por sus correligionarios y por lo que no tenía ni idea de su existencia.

Y terminada la lista republicana, toca la del siguiente régimen (no confundir con dieta).

Antes de que algún general superlativizara su rango, ya hubo uno, y además de jefe. Porque cuando se produjo el Alzamiento Militar del 36 se nombró una "Junta de Defensa Nacional", cuyo Presidente era un militar nacido en Cartagena un añico antes del Cantón (1872): Miguel Cabanellas Ferrer. Vale, no es un ministro, pero como si lo fuera ¿no? Por ejemplo, este veterano de la Guerra de Cuba firmó durante su mandato el decreto que restituía la bandera rojigualda como bandera de España.

Los otros dos -también cartageneros- fueron ya ministros con el general superlativo. Me refiero a Ramón Serrano Súñer (n.1901) que fue Ministro del Interior, de la Gobernación y de Asuntos Exteriores y a Juan Luis Beigbeder Atienza (1888) que desempeñó esta última cartera antes que el supercuñado. De ambos ya comenté su biografía en una entrada del blog en julio de 2010, como también lo hice con los dos últimos ministros que han nacido en esta tierra, "obviamente" también cartageneros.

Y es que si la mitad de los ministros nacidos en esta comunidad autónoma han sido cartageneros, además lo han sido todos los que han ostentado (detentado en algún caso, dirían algunos) una cartera ministerial.

Con Juan Carlos I ha habido dos, ambos en gobiernos de José María Aznar: el flamante embajador en yunaitedquindon, Federico Trillo-Figueroa Martínez-Conde, y su paisano Eduardo Zaplana Hernández-Soro. El primero de ellos fue, además de Ministro de Defensa, Presidente del Congreso, y el segundo, además de Ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, Presidente de la Comunidad Valenciana.

O sea, que el total, como dije, 26. Trece cartageneros, ocho murcianos, dos de Mula, uno de Totana, otro de  Yecla  y otro de Bullas. Curiosamente ningún lorquino. Ha habido Presidentes del Consejo (cierto que en ambos casos en tiempos de guerra). Y utilizando las denominaciones actuales, ministros de Asuntos Exteriores, Justicia, Interior, Defensa, Hacienda, Educación, Fomento, Agricultura, Sanidad, Comercio y de una no existente cartera de Ultramar. O sea, que hemos tocado todos los palos.

Eso sí, como dije, a pocos se le recuerda. Calles pocas, colegios menos. Anda que si fuéramos de otro lado... Que ya sé yo que no es procedente nominar a Serrano Súñer o Beigbeder, que los del General superlativo están proscritos. Y que al Sr. Embajador en guayominí o a Zaplana no les toca en vida, pero el resto... Joé, que ni gobernando la izquierda poliédrica llegaron a acordarse de los de la IIR, anda que...

Me llegan mensajes, como los de José Emilio Rubio o Juan Ignacio Ferrández (mil gracias a ambos) que me dicen dónde hay una calle dedicada a alguno de ellos, o donde la hubo. Cierto es que algunos tuvieron un día un reconocimiento hoy olvidado, quizá incluso con razón. Otros ni eso. Y no sé si es bueno o malo, pero teniendo en cuenta los nombres -absurdos nombres en más de un caso- que se les han puesto por aquí a calles, colegios, institutos y centros culturales, ya podían acordarse de alguno de los 26.

Foto: Hace un año, la Universidad de Murcia hizo público que se hacía cargo de la custodia del importante legado documental de Mariano Ruiz-Funes.

jueves, 23 de febrero de 2012

Donde se da cuenta de una Región con 26 Ministros (2)

Seguimos, que no hemos llegado a la decena y no tenemos sitio donde poner todos los colegios, institutos, instituciones variadas, calles, plazas y jardines que llevan el nombre de aquellos que hace tantos tantos años fueron embajadores de lujo de una tierra como ésta.

Desactivamos el modo irónico y vamos a por el número 9, que como no podía ser de otra manera, nació en la Tri.

Leopoldo Augusto de Cueto López de Ortega, Marqués de Valmar, nació en el año de 1815 y desarrolló una amplísima carrera diplomática. Además era hombre de vasta cultura literaria, siendo Académico de la Lengua (cuando en la RAE no aprobaban las tonterías que ahora aceptan) y de la de Bellas Artes de San Fernando. O sea, que precedió a Carmen Conde y a Pérez Reverte, aunque mis paisanos no tengan ni idea (y como se verá, no fue el único). Fue Ministro (Secretario de Estado y de Ultramar) aunque de forma interina, por lo que tenía dudas de si dejarlo o no en la lista, pero oye, por qué no. Sé -e intuyo que no muchos saben- que tuvo una calle en Cartagena, pues la de Balcones Azules se llamó, durante un tiempo Marqués de Valmar. Pero lo olvidaron.

El siguiente nació en Mula, aunque se instaló pronto en Cartagena, donde nació buena parte de su descendencia (entra la que se encuentra el actual presidente de la Comunidad Autónoma, tataranieto suyo, nacido en Murcia). Me refiero a Carlos Valcárcel y Wssel de Guimbarda, que fuera Capitán General de la Real Armada, un rango que han alcanzado muy pocos marinos a lo largo de la Historia. Tan sólo 39. Sirva como ejemplo que después de Valcárcel sólo ha habido nueve, y los tres últimos respondían a los nombres de Francisco Franco, Luis Carrero Blanco y Juan de Borbón y Battenberg. Fue el sexto en alcanzar el grado de Almirante y recibió la máxima distinción de la Corona: el Toisón de Oro. Fue Ministro de Marina en 1883, y luego Capitán General del Departamento Marítimo de Cartagena, donde hizo frente a la insurrección de 1885, un intento de reeditar el Cantón que no tuvo éxito, entre otras cosas por su dirección de las tropas gubernamentales.

Unos años antes, en 1879 y también con Alfonso XII como rey fue ministro otro cartagenero: Salvador Albacete y Albert (n.1827) que ocupó la cartera de Ultramar siendo ya un cortesano experto que había servido en otros puestos a Isabel II. Después de ser Ministro fue Gobernador del Banco de España, otro puestecito discreto de esos que no merece la pena que nadie recuerde, al parecer, porque como se ve, tampoco hoy está la cosa muy  de escribir de gente popular y recordada.

A ver si tuviéramos más suerte con los que fueron Ministros con Alfonso XIII o en la Regencia de Maríacristinamequieregobernar.

Ángel Aznar y Butigieg. (Totana, 1847). Reputado Militar de extensísimo currículo político. Además de ser dos veces Ministro de la Guerra fue Director de la Guardia Civil. A13 concedió el título de ciudad a Totana a petición suya. Al menos, según compruebo, hay una calle en su localidad que lleva su nombre. Colegios no, que este hombre al parecer no era tierno ni galván.

¡Hombre uno famoso! Bueno, famoso porque me suena mucho la calle que lleva su nombre: Antonio García Alix (Murcia, 1852), que antes de ser anfitrión de mogollón de autobuses y llevar hasta el Museo Salzillo a los viajeros, desempeñó tres carteras: Instrucción Pública y Bellas Artes (fue el primer Ministro de Educación de España, siendo regente Maríacristinamequieregobernar) Hacienda y Gobernación (con Alfonso XIII). Menudo currículo. Y además fue también Gobernador del Banco de España.

Al siguiente no consigo encontrar a nadie que lo recuerde, y eso que ocupó carteras a punta de pala. Fue Ministro ¡8 veces! entre 1906 y 1920, ocupando cinco carteras distintas: Instrucción Pública y Bellas Artes, Marina, Estado, Gobernación y Fomento. Era médico y científico, se llamaba Amalio Gimeno Cabañas, fue Conde de Gimeno y nació en 1852 en Cartagena. Copio de Tita Wiki: Fue presidente de la Real Academia Nacional de Medicina, miembro de la Real Academia Española (¡otro!), de la Real Academia de Ciencias y de la Academia de Bellas Artes. Buscando en internet he encontrado que tiene una calle con su nombre, en una esquinica de la Vereda de San Félix. Un relumbrón sin comentarios.

Le llega el turno a Yecla, donde nació en 1856 Pascual Amat y Esteve que fue Ministro de Gracia y Justicia en 1919, que parece un político actual: fue Diputado con el Partido Liberal y Senador con el Partido Conservador. Un moderno. Tiene calle, y me gustaría poner más cosas pero no encuentro nada a destacar.

Y finalizo esta segunda parte (hay una tercera) con los hermanos De la Cierva, que según sea de imparcial la biografía comparten o no lugar de nacimiento.

Yo me inclino por creer que Juan de la Cierva Peñafiel nació en 1864 en Mula. Otros dicen que en Murcia City. Y es obvio que es conocido, aunque menos que su hijo, el inventor del autogiro. A diferencia de la mayor parte de los hasta ahora mencionados, no hizo carrera política por ahí, sino desde aquí. Fue concejal y alcalde de Murcia antes de ser Diputado y siete veces ministro, entre 1904 y 1931 (Instrucción Pública, Gobernación, Guerra -dos veces-, Hacienda y Fomento -dos veces-). Como curiosidad, creo que lo correcto a la hora de anotar su lugar de defunción sería Noruega (Madrid), dado que al comienzo de la Guerra Civil se refugió en la Embajada de Noruega en España, y allí, en territorio noruego en pleno centro de Madrid, murió en 1938.

Y nos queda, en esta segunda entrega, su hermano Isidoro (Murcia, 1870), que al pobre ni lo incluyen en muchas listas de ministros pese a que estuvo a cargo de la cartera de Instrucción Pública ¡tres días!. Sí, lo nombró Sánchez Guerra en su gobierno para sustituir a un tal Tomás Montejo y fue Ministro desde el lunes 4 al jueves 7 de diciembre de 1922, cuando Alfonso XIII nombró a García Prieto Presidente del Consejo de Ministros. Además de hacer carrera política impulsó cuestiones culturales en Murcia, como el Museo de Bellas Artes y el Conservatorio. Cuentan que los murcianos de su tiempo, en un arrebato socarrón, se referían a él como "Cierva el Bueno". Imagino que a Juan le tocaría las narices el apelativo de su hermano, que cuenta con un trocico de la calle de Correos que lleva su nombre.

Mañana más.

Foto: Carlos Valcárcel y Wssel de Guimbarda. Dibujo de Badillo publicado en "La Ilustración Militar".

miércoles, 22 de febrero de 2012

Donde se da cuenta de una Región con 26 Ministros (1)

Hubo una vez un Reino llamado España, que antes era incluso una Nación, un Estado y un País. Cosas de carcas, claro (Si digo Patria, la liamos, lo sé). El caso es que en aquel Reino, que no siempre lo fue, hubo a lo largo de la Historia muchos gobiernos. Los hubo con Reyes, con Reinas y con Regentes. Los hubo con Presidentes de República de grandes bigotes o de redondas gafas prelennon, aunque no se llamaban Gustavo Adolfo. Hubo hasta gobiernos de esos raros que se forman en las guerras y que uno no sabe muy bien si deben entrar en los libros de actas oficiales. Y en esos gobiernos hubo muchos, muchos ministros.

Por esto de la internet circulan muchas biografías, muchas listas varias que recopilan los gobiernos de España. Y en esas listas -que a veces son más bien tontas- no siempre es posible saber el lugar de nacimiento de los ministros. Especialmente de los de Marina, que los muy discretos no buscaban la fama y no escribían amplios laudatorios de su extensa carrera como los políticos al uso.

Aun así podemos saber que ha habido ministros madrileños a punta de pala. Y una jartá de andaluces. Y que todas las regiones hispánicas -incluso las de Ultramar- aportaron miembros a los Gabinetes ministeriales. Y que al menos veintiseis ciudadanos nacidos en la actual Región de Murcia tuvieron, aunque fuera por un ratico, dicha responsabilidad. Y no es por vacilar, pero de éstos, trece, o sea la mitad, nacieron en la Tri. Ea. La mitad.

A ver, repasemos. El más antiguo de todos, el Conde de Floridablanca, José Moñino (n.1728), murciano capitalino que fue Ministro con Carlos III y luego Presidente de la Junta Central Suprema en 1808, o sea el Presidente del Gobierno antinapoleónico. Famoso, conocido, con calle, jardín y monumento.

Pero no fue el único de aquel siglo. Nacidos en el XVIII tenemos un buen número. Otros siete. Por orden de venida al mundo:

- Antonio de Escaño y García de Cáceres. (Cartagena, 1750). Reputado Marino que luchó en Trafalgar y que en aquellos revueltos tiempos de añoranza del espabilao de Fernando VII fue Ministro de Marina entre 1808 y 1810. A éste no sé si lo recuerda la peña, pero su casa -que se conserva- es de lo mejorcico que hay por el casco antiguo de la Tri.
- Baltasar Hidalgo de Cisneros y de la Torre (Cartagena, 1755). A este habría que incluirlo por partida doble, porque joé, ser Virrey del Río de la Plata no sería equivalente a Ministro, pero sólo por eso molaba haber dejado de batallar en barco después de Trafalgar. El caso es que fue Ministro de Marina entre 1818 y 1819 reinando F7. Y por cierto, aunque otros nacieron aquí y volaron, este destilaba cartagenerismo por los cuatro costados. Ni un triste colegio de primaria lleva su nombre,...
- Carlos Martínez de Irujo y Tacón (Cartagena, 1765). Pues sí, con ese apellido tan duquedealba se puede haber nacido en Cartagena, como ya conté por aquí. El señor Marqués de Casa Irujo nació en la Tri, fue Secretario de Estado (nombre que suena mucho mejor que Ministro de Asuntos Exteriores) en tres ocasiones, Embajador en la Gabachilandia y en las Colonias Escindidas y hasta Jefe de Gobierno a finales de 1823, un poco después de que F7 acabara con el Trienio Liberal.
- Diego Clemencín Viñas (Murcia, 1765). Éste fue otro inquieto. Primero estudió todo lo clásico, para lo que se hizo cura. Luego le dió por viajar y se dejó aparcado el celibato (se casó con una señora llamada Dámasa,... ). Fue Académico de la Historia, escribió sobre Gramática y Ortografía y en 1822 fue Ministro de Ultramar. Y antes de Trillo, fue -creo- el primer murciano Presidente del Congreso de los Diputados. Por aquí no sé, no sé ¿alguien sabe algo de si se le recuerda? Calles, colegios... Me temo que no.
- Pedro Chacón y Chacón (Murcia ¿?, 1789). El siguiente dicen que nació en Murcia... Bueno, no lo voy a desmentir, pero tengo mis sospechas de que, con esos apellidos, naciera por encima del Puerto de la Cadena. Que antes de Carme los Chacón eran más de la Tri que dels països catalans. El caso es que Don Pedro fue un militar esforzado en la Primera Guerra Carlista y luego Ministro de la Guerra durante la Regencia de Espartero y Ministro de Marina con Isabel II. Sin noticias de calles con su nombre.
- Juan Bautista Topete y Viaña (Cartagena, 1784). Otro Marino de la Tri. A éste encima lo confunden con su hijo, que se llamaba igual y que desplazando a su padre, fue el famoso Almirante Topete. O sea, que desapercibido, tras pasar toda una vida de servicio a la Armada y a España, por tierras de Estemar y de Ultramar. Y que encima dicen (Tita Wiki) que cuando en 1846 lo nombraron ministro de Marina, aceptó el cargo "con marcada repugnancia y sólo por obediencia a la Reina". Ahí es nada.
- José Antonio Ponzoa Cebrián (Murcia, 1791). El último de los nacidos en el XVIII. Lo de éste tiene coña. Ministro de Marina en 1838, uno de los pocos que aparecen tan poquito en internet que no tiene ni página en Wikipedia... Y sin embargo en Murcia hay una calle y un colegio que llevan su nombre. Tengo que indagar en quién era su padrino...

...Continuará...

Fotowiki: El Conde de Floridablanca. Que te pinte Goya es para nota. Que lo haga más de una vez, todo un privilegio.